FILOSOFIA EN MEDICINA: 3ª parte

José Miguel Parra Castañeda

4°: Prevención

En la medicina China, los médicos cobraban honorarios solamente mientras su paciente gozaba de buena salud. Es decir, hace 4000 años, ya se sabía que es mejor prevenir que curar. Las principales medidas preventivas que siempre se han aconsejado, han sido higiene personal y moderación en comida, bebida y diversión.

Pero recién a fines del siglo XIX empezó a comprenderse que también importan la dieta adecuada, la higiene y el ejercicio; y hubo de transcurrir un siglo más para aprender que el cigarrillo daña el sistema cardiovascular y pulmón en primer lugar; y que las comidas con alto tenor de grasa dañan corazón, cerebro, riñón.

Se iniciaron tratamientos, con el agravante que la enorme mayoría de las terapias estaban diseñadas para tratarlas en estado avanzado. Por lo que se comenzaron las campañas para prevenirlas y es cuando surgieron críticos, como Iván Illich, Thomas Szasz y Michel Foucault, escribiendo profusamente contra la medicina. Acusando a la medicina de «promover enfermedades». atacando a la medicina preventiva, con afirmaciones como que el chequeo médico es innecesario cuando no nocivo:  con el argumento que los médicos están haciendo pasar los problemas sociales por problemas médicos.

Esos críticos no han comprendido que hay problemas, como la adicción a drogas, (entre ellas el alcohol y el tabaco), la preferencia por las comidas chatarra y la promiscuidad sexual son tanto sociales como médicos, de modo que hay que abordarlos desde los dos lados. Tampoco han estudiado seriamente los problemas sociales. Como discípulos de Nietzsche que son, denigran a la razón, a la moral y a los movimientos de reforma social.

Las críticas a la medicina preventiva, desde el chequeo médico periódico hasta la prohibición de fumar en público y la obligación de vacunarse, son irresponsables. Las epidemias debieran habernos enseñado hace milenios que la salud no es un bien privado, sino cosa de todos. Sólo los ermitaños tienen derecho a enfermarse: los demás tenemos el deber de buscar la salud para no ser cargas públicas. El no entender, por el estado ni por la comunidad este aspecto, ha hecho que la obesidad con sus 2consecuencias: La hipertensión y la diabetes, se ha convertido en la pandemia que más muertes, a nivel mundial, está causando. Y en estos momentos de pandemia, han logrado que esta no se haya podido controlar aún.

Desde mediados del siglo XIX han existido movimientos promocionando la medicina social y ya se había creado conciencia que la sanidad pública era tan importante como la seguridad. Hasta que llegó esta pandemia y descubrimos con sorpresa que gobiernos supuestamente adelantados no consideran este punto importante.

En 1948 se creó la OMS, encargada de predecir, prevenir y gestionar pandemias, o sea, epidemias globales. Puede ser que esta organización sea excesivamente burocrática, y es sabido que ha cometido serios errores. Pero ésta es una mala excusa para atacarla: hay que criticarla y corregirla, no destruirla.

5°: Ética

Adela Cortina

Si esto es cierto para la sociedad, con mayor razón lo es para el personal de salud y en especial para los médicos., La conducta humana está sujeta a normas de dos tipos: legales y morales. Las primeras cambian junto con la estructura social, mientras que las reglas morales, aunque no están grabadas en el genoma, cambian mucho más lentamente. Esto se debe a que la moral responde no sólo a intereses y razones, sino también a emociones sociales, como la empatía y la compasión, así como a la necesidad de convivir.

En general se considera moral a las normas que se deben seguir con respecto a la sociedad en que convivimos y ética a los principios que como individuos debemos tener, como nos consideramos a nosotros mismos, algunos llaman a esto conciencia y que casi siempre coincide con los valores morales de la sociedad.

Con respecto a las normas morales, son varias dependiendo del medio en que nos desenvolvemos. Tenemos:

Religiosas: en las que predomina, la obediencia, la fe y algunas limitantes en cuanto a sexo, alimentación, propiedades; casi ninguna reconoce derechos, o promueve valores como libertad, igualdad, democracia; discriminando altamente a quienes no pertenecen a su grupo.

Globalismo: «Tú nada eres: tu pueblo lo es todo» (consigna nazi). «Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nadie contra el Estado» (Benito Mussolini). «Bueno es solamente lo que favorece al Partido» (Vladimir Ilich Lenin).

– Individualismo radical: amoralismo y egoísmo «libertario»: sólo vale la persona, de donde no hay bienes impersonales (sociales). «La sociedad no existe: sólo hay individuos» (Margaret Thatcher).

– Contractualismo: «Moral es lo que se acuerda o conviene». Esta doctrina pasa por alto las diferencias entre lo moral y lo legal, así como entre contratos justos e injustos. Corresponde especialmente a cuando se crean sectas, algunas facciones políticas o barras deportivas.

– Humanismo o agatonismo: yotuismo o combinación de egoísmo con altruismo.

Máxima: Disfruta de la vida y ayuda a vivir.

– Deontología (Confucio y Kant): «Cumple tu deber». Se considera que corresponde a las normas que deben regir a cada una de las diferentes profesiones, de esta forma existe deontología de abogados, ingenieros, etc… e incluso médico, como la llaman en varias facultades, pero, en este caso, incluye mucho más, ya que, en la profesión, se exalta y se exige el conocimiento, la autonomía del paciente al solicitar su consentimiento, la responsabilidad del estado a la salud.

Con la forma en que se terminó la II guerra mundial, vino la desconfianza en la ciencia, ya no se la consideraba únicamente como benefactora o al menos neutral en los conflictos sociales, sino que también podía ser destructiva (especialmente si dependen directamente de entidades gubernamentales). Se hizo patente el distanciamiento entre ciencia y moral, Bertrand Russell lo definía a que era consecuencia que mientras la ciencia avanzaba, la ética se había quedado en las enseñanzas de Aristóteles. Fue en 1971, cuando se acuñó el término BIOETICA, al tomar conciencia que con la ciencia y la tecnología se estaba creando una macrocultura, que modificaba las relaciones no solo con la vida y la sociedad humanas sino con todo lo que corresponde a la vida. Por ello una de las muchas definiciones de la bioética: “Es el estudio interdisciplinario de los problemas creados por el progreso biológico y biomédico, tanto a nivel micro como macrosocial y su repercusión en la sociedad y en su sistema de valores.”

5° a: ETICA MÉDICA

La práctica de la medicina viene siendo regulada desde la antigüedad. Ya en el código de Hammurabi (siglo XVIII a.c.) se promulgaban leyes para su regulación y ponía en claro que los procedimientos médicos debían realizarse a todos por igual, lo que diferían era los honorarios y los castigos. Estos últimos, tenían su razón de ser, para fijar la responsabilidad de quienes se dedicaban a practicar esta profesión, pues no se requerían grandes requisitos ni conocimientos para su práctica.

En Grecia, en la cultura occidental, se creó un primer grupo de médicos, quienes, preocupados por esta desconfianza, se obligaron a redactar un documento con normas morales, en el que se comprometían bajo la gravedad del juramento, ciñéndose principalmente a dos máximas: “No producir daño” “Respeto y lealtad por los colegas”. De allí salió el JURAMENTO HIPOCRÁTICO. Con la ley 100 esto ha pasado a ser anecdótico, particularmente en lo referente al segundo punto.

Con la llegada del cristianismo y sus primeras doctrinas (estas sí, humanitarias), el amor al prójimo, sobre todo al prójimo minusválido, se consolidó el ejercicio de la medicina dándole connotaciones sacerdotales, quedando ésta en manos de los clérigos por varios siglos. Los monasterios eran sitios de peregrinación para los enfermos, se crearon hospicios y hospitales: El Hotel Dieu en Lyon (año 542) el de Paris (año 651) el Santo Spírito en Roma (año 717). La presencia de epidemias, como las presentadas en el siglo X y la constancia que las enfermedades no se curaban con oraciones o invocaciones, fue permitiendo que la práctica fuera dejada ya en manos de los laicos. Finalmente, en el siglo XII, en el concilio de Reims se prohibió a los clérigos dedicarse a la práctica médica.

Entra, la medicina como tal, en un letargo. Se presentan varios tipos de práctica. En las guerras están presentes los barberos que manejaban empíricamente las heridas y lo relacionado con los traumas. Los que se consideraban médicos, estaban generalmente en las cortes al lado de la aristocracia. El común de las gentes tenía a los hechiceros (en su mayoría mujeres) quienes con yerbas y formulas rituales hacían un poco mas por la salud de sus cogeneres, hasta que llegó la inquisición y acabó con ellos.

Paralelo a la propuesta de Bioética, en USA apareció la propuesta sobre los derechos de los pacientes, en la declaración de la National Welfare Rigts Organization emitida en junio de 1970. Dio base a la asociación americana de hospitales para emitir su respectiva declaración y que la comisión del departamento de Salud y bienestar de los Estados Unidos, recomendó para que se distribuyera por todos los estados. En esta declaración se otorga al paciente el derecho de obtener de su médico una completa información sobre su estado de salud, pronostico y tratamiento para poder dar su consentimiento antes de iniciar cualquier procedimiento terapéutico.

En 1980, el congreso de los Estados Unidos, designó una comisión para que continuara el estudio sobre la protección de los pacientes. El informe de esta comisión dejó claramente identificados los principios morales sobre los cuales se debe sustentar la relación médico – paciente:

1 – Todo ser humano consciente, es dueño de su propio cuerpo: Autonomía.
2 – Todos tenemos el derecho a asistencia médica.
3 – Todos tenemos el deber de cuidar la salud propia y del prójimo, así como de mantener nuestro entorno en buen estado sanitario.
4 – El trabajador de la salud debe asistir a sus pacientes usando solamente medios aprobados por la investigación biomédica más reciente a su alcance: “No dañar”.
5 – Los trabajadores de la salud procurarán respetar la norma de William Osler: «Seguridad absoluta y pleno consentimiento»:
6 – Es deber de los médicos proteger a sus pacientes de las exigencias de sectas religiosas y seudomedicinas que pongan en peligro su salud.
7- Los trabajadores de la salud tienen derecho a asegurarse contra juicios por errores médicos, así como a agruparse en sindicatos. Justicia

Conceptos no muy bien entendidos por las EPS quienes en sus “cursos” de humanización (léase: adoctrinamiento) quieren convencernos que lo que hay que hacer con los usuarios, es tratarlos como clientes y procurar satisfacerlos.

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