HISTORIA COLEGIO MAYOR SAN BARTOLOMÉ

Tomado de Anales del Colegio San Bartolomé
Jaime Miranda y Jorge Zambrano

Primeros años

El 23 de septiembre de 1604 llegaron a Santafé provenientes de Cartagena, seis jesuitas enviados a fundar el Colegio de la Compañía de Jesús; con apoyo del arzobispo de Santafé de Bogotá don Bartolomé Lobo Guerrero. La institución educativa fue establecida el día 27 de septiembre de 1604 al hacer entrega a la Real Audiencia de Santafé de Bogotá, de la cédula real que autorizaba la fundación.

Inició sus labores educativas el 1 de enero de 1605 con 70 estudiantes, en las dos casas previamente compradas para dictar las clases, por los padres Alonso de Medrano y Francisco de Figueroa en mayo de 1600; situadas en la esquina sur oriental de la plaza principal de la ciudad, en el mismo sitio en el que ahora se encuentra.

La institución educativa, aunque se llamó originalmente Colegio de la Compañía de Jesús en Santafé, hoy se denomina Colegio Mayor de San Bartolomé, nombre heredado del Seminario de la ciudad re-fundado por el arzobispo don Bartolomé Lobo Guerrero el 18 de octubre de 1605 y ubicado en lo que hoy es el Palacio de San Carlos, en la cuadra enfrente de la del Colegio.

Este Seminario fue encomendado a la dirección de los Jesuitas. Los seminaristas y convictores que allí residían tomaban sus clases en las aulas del Colegio de la Compañía de Jesús en Santafé, por esta razón se confundían y se consideraban la misma institución y se les llamó Colegio y Seminario de San Bartolomé.

El 1 de noviembre de 1610 se puso la primera piedra de la Iglesia de San Ignacio. Ese mismo año San Pedro Claver llegó a trabajar y a estudiar al Colegio y Seminario de San Bartolomé.

Mediante una bula de Gregorio XV y por cédula real de Felipe IV extendida en 1622, el Colegio fue erigido en Universidad, Javeriana. Sus aulas estaban en el actual Museo de Arte Colonial, que era parte del edificio del Colegio.

En 1704 el Colegio Mayor, que suscita contiendas con el Colegio Mayor del Rosario, toma el nombre Real Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé.

Por esa época, los jesuitas del colegio, llevaron la primera imprenta a Colombia.

Colegio de San Bartolomé y Universidad Central

En 1767 sucedió la expulsión de los jesuitas por la Pragmática sanción de Carlos III y el colegio pasó al poder colonial primero y luego al de la República.

Con los libros que había, se fundó la primera Biblioteca Nacional. Por disposición de la Junta Virreinal de Temporalidades, en 1772 se trasladó el Colegio Seminario de San Bartolomé al edificio donde habían funcionado el Colegio de la Compañía y la Universidad Javeriana y asumió las funciones educativas que ambos desarrollaban.

En 1823, el estado entregó a la Arquidiócesis el antiguo convento de los Capuchinos y templo de San José para uso del Seminario Conciliar, que al trasladarse allí tomó dicho nombre y no mantuvo el primigenio de San Bartolomé.

Este nombre quedó en adelante adscrito sólo a la institución educativa de estudios secundarios que siguió funcionando en su edificio tradicional.

Desde 1826 los estudios universitarios que continuaban en este mismo lugar asumieron el nombre de Universidad del Primer Distrito o Universidad Central, cuando esta (hoy llamada Universidad Nacional de Colombia), fue inaugurada el 25 de diciembre, en una ceremonia celebrada en la iglesia de San Ignacio (del Colegio de San Bartolomé).

En 1842, la universidad y el colegio, junto con el museo y la biblioteca nacional, quedaron bajo el gobierno y dirección de un solo superior, que se denominó rector de la Universidad y del Colegio de San Bartolomé.

Hacia 1844, en tiempos del presidente Pedro Alcántara Herrán, los jesuitas regresaron y se hicieron cargo del Seminario. Seis años más tarde, el 18 de mayo de 1850, recibieron el Decreto de expulsión de José Hilario López y salieron de Santa Marta. Los novicios y los de Pasto pasaron al Ecuador, país del que fueron expulsados en 1852.

Hacia 1857, bajo el gobierno del presidente Mariano Ospina Rodríguez, los jesuitas retornaron nuevamente y el 8 de enero de 1859 se volvieron a hacer cargo del Colegio de San Bartolomé.

Dos años y medio después, el 26 de julio de 1861, Tomás Cipriano de Mosquera vuelve a decretar el destierro de los jesuitas y el colegio sigue funcionando entonces como plantel oficial.

Hacia 1865, se entregó su administración al Departamento de Cundinamarca y en 1866 pasó a la nación.

Hacia 1822, siendo presidente Rafael Núñez, regresan los jesuitas a Panamá y Pasto.

Colegio Nacional de San Bartolomé

En 1887 la Compañía de Jesús regresó a Bogotá y el colegio fue puesto de nuevo bajo su dirección.

En 1891 egresaron los primeros bachilleres. Se devolvió a los Jesuitas su antigua Iglesia de San Ignacio, con la su custodia, conocida como La Lechuga.

Hacia 1902, el entonces presidente José Manuel Marroquín y el arzobispo Bernardo Herrera Restrepo, antiguos alumnos del colegio, consagraron oficialmente la nación al Sagrado Corazón de Jesús, el 22 de junio.

El colegio introdujo el fútbol en Colombia hacia el año 1908 con los padres Leza y Lisárraga, en la cancha ubicada en los terrenos de La Merced, en donde se realizaron campeonatos nacionales e internacionales. Los Obregón, antiguos alumnos de los jesuitas en Londres, fueron los primeros instructores.

Hacia 1910 el colegio presentó por primera vez en Colombia películas científicas y conferencias sobre luz polarizada e interferencias.

En 1922 se estableció en el Colegio el primer observatorio sismológico de Colombia y el primer sismógrafo.

En 1923 se estableció en el colegio un grupo scout, con lo que se convierte en una de las entidades patrocinadoras del escultismo más antigua y constante del país.

Hacia 1928 el Congreso Nacional reconoció la autonomía del Colegio por la Ley 44. Cedió el usufructo del edificio que se consideraba propiedad de la Nación y el establecimiento pasó a ser privado con el nombre de Colegio de San Bartolomé.

En 1930 se restableció la Universidad Javeriana en el Colegio.

Sin embargo, en 1937, el Congreso Nacional, por la Ley 110, reclamó el edificio, lo que obligó a los jesuitas a construir uno nuevo inmueble en los terrenos de La Merced; al tiempo que entablaban demanda ante la Corte Suprema de Justicia, sobre la propiedad del edificio.

Ese mismo año, estudiantes de bachillerato del Colegio formaron un equipo de fútbol que en 1946 se convertiría en el actual Millonarios Fútbol Club, la escuadra con más títulos profesionales de fútbol en el país.

En 1941 los jesuitas iniciaron clases en el nuevo colegio ubicado en la finca de La Merced con el nombre de Colegio San Bartolomé La Merced (Bogotá). El antiguo edificio pasó a manos de la nación como Colegio Nacional de San Bartolomé.

El 10 de enero de 1951, Laureano Gómez, presidente de la República y bachiller del colegio, devolvió a los jesuitas el Colegio Nacional y se firmó un contrato por el cual este se comprometía a educar gratuitamente a 1000 alumnos diurnos y 200 nocturnos mientras que el Gobierno subvencionaba a los profesores.

Inmediatamente se procedió a la toma de posesión de los cargos respectivos, a las matrículas y comienzo de clases.

La Compañía de Jesús quedó así con dos colegios en Bogotá que tienen el mismo nombre. El San Bartolomé La Merced pasó a ser privado exclusivo, cobrando pensiones mensuales y matrículas, mientras que el Mayor de San Bartolomé no cobró hasta 2012 gracias a un convenio con el Estado.

De 1952 a la fecha

El 19 de diciembre de 1952 se firmó un contrato de transacción por el cual se reconoció a la Fundación Colegio de San Bartolomé, la cual renunció a favor de la nación el derecho de propiedad sobre el lote que como claustro había ocupado la Universidad Javeriana, actualmente la plazoleta.

El Estado, a su vez, renunció a favor de la Fundación el resto del edificio, el sector reconstruido.

En agosto de 1955 se presentó un anteproyecto de remodelación para la plazoleta Camilo Torres y el 17 de junio de 1958 se registró en la Notaría 4 el nombre de «Colegio Mayor de San Bartolomé».

La revista escolar volvió a editarse con este último nombre. Sus primeras fotos fueron dedicadas al torreón, que desde 1943 hasta 1960 había sido el escudo del colegio.

El Colegio recibió la condecoración Cruz de Boyacá de manos del presidente Julio César Turbay Ayala en 1980. Ese mismo año recibió el premio Andrés Bello, concedido a los mejores establecimientos educacionales de Colombia.

El 9 de septiembre de 1984 se reinstaló y reorganizó el Archivo Histórico del Colegio, con documentos continuados desde 1905 hasta 1984 (considerándose uno de los más valiosos históricamente de Colombia).

En 1996 el Colegio subió al ciberespacio, el primero en Colombia y el primero de la Compañía en Latinoamérica el primero de la Compañía de Jesús.

En 1997 ganó el primer galardón a la excelencia en la gestión escolar de Bogotá.

En el año de 1998 inicia su educación coeducativa integral pues aceptó a las primeras mujeres para iniciar sus estudios en bachillerato.

En el año 2004 se celebraron los 400 años de fundación del colegio, durante los que recibió las condecoraciones Simón Bolívar en la categoría Cruz de Oro del Ministerio de Educación Nacional.

La primaria se consolidó totalmente en 2006 y se certificó al colegio por su excelente servicio académico y humano a la comunidad educativa.

También certificó su Sistema de Gestión de Calidad de acuerdo con los requisitos de la norma ISO 9001:2000. En el 2009 actualizó esta certificación a la ISO 9001:2008.

En el 2011 el colegio enfrentó una grave crisis financiera, causada por la disminución del subsidio que hacía el gobierno a los alumnos, que ha disminuido desde el 2004.

A partir del 2012 se hace inminente el retiro del subsidio, ya que el gobierno de Colombia no reconoce “la ley 72 de 1983” que garantiza la educación gratuita de los alumnos del Colegio por 90 años, por lo que se llegó a pensar en la posible venta de la histórica sede del claustro al ministerio del interior.

Después de muchas reuniones con los alumnos, padres de familia, egresados y Jesuitas, el Colegio Mayor de San Bartolomé decidió mantener su sede en la Plaza de Bolívar, escenario histórico y testigo de las grandes transformaciones sociales donde confluyen todos los poderes públicos y la protesta social, como un signo de esperanza para el país en las nuevas generaciones, que se encarna en cada uno de los estudiantes que se forman en sus aulas, con el propósito de servirle a la sociedad.

Como consecuencia de esto, la Compañía de Jesús no abrió admisiones de alumnos nuevos en 2012 y comenzó a cobrar pensiones a los alumnos nuevos desde el 2013.

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