ADIOS A UN AMIGO DEL ALMA EL DIA DE SU PARTIDA

Nuria Elvira Losada Posada MD

¿Querido Gustavo nos volveremos a encontrar?

No sé cuándo, ni dónde…Tal vez más allá del sol….

Tuve el gusto y el honor de conocer a Gustavo Mosquera, Colega y amigo inolvidable, en el Servicio Seccional de Salud del Vaupés durante los años 80. Gustavo era egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Caldas, librepensador, defensor de los animales y enamorado de la selva…. Humanista, lector de Krishnamurti, amante de la música de Chuck Mangione, Tangerine  dream, entre otros, llegó a Mitú  con su compañera de vida María Eugenia Jaramillo a hacer el año rural.

Viene a mi memoria el Coro del Himno del Vaupés que sintetiza parte de nuestras vivencias en la selva:

“Vaupés, Vaupés, tierra brava
de la selva y del raudal
Vaupés, Vaupés, en tus aguas
se oye el toque de un clarín
Vaupés, Vaupés, no te busquen
los que no saben luchar,
que a tus selvas se entra
siempre con coraje,
a tus ríos con bravura
y a tu corazón con fe.”

Éramos un grupo de jóvenes, ingenuos, aventureros y alegres, que como todos, soñábamos con cambiar el mundo, bueno, al menos logramos cambiar varias situaciones anómalas que se presentaban en Servicio de Salud. El adagio decía: “en el Vaupés 1+1 es 3 y todo lo que pienso me sale al revés” ……….

En Mitú compartimos con muchas personas, algunas nativas, otras procedentes de varias ciudades del país, recuerdo muy especialmente nuestros recorridos por el Río Vaupés, en la lancha de Gustavo o de Jaime, otro amigo entrañable, con todos ellos visitamos muchos lugares hermosos como Urania, Mituseño, Tatú Cachivera, Cucura. Conocimos, además, sitios muy especiales como Acaricuara, Pacoa, Carurú, entre otros, a los que llegábamos a realizar brigadas médicas, creo que si el paraíso terrenal existe, sin lugar a dudas está en la Amazonía.

Gustavo y María Eugenia tuvieron varias mascotas, una de ellas” Ofiucus”, una boa de 1 metro de largo, una noche oscura no sabían si aquella boa que se encontraba en su cama era Ofiucus u otro animal de su especie. Otras mascotas que tuvieron años más tarde, fueron “Garimpo” un perro oriundo de las minas del Taraira, varias aves exóticas, entre ellas un patilico llamado “Tripanuta”, por su pico filudo que probamos en nuestros dedos en más de una ocasión.

Seguimos creciendo y continuamos nuestro camino por la vida, compartiendo gratos momentos, algunos  en Palmira, donde organizaron un Centro Médico, allí los  visité varias veces  y de nuevo en Vaupés cuando nació su primer hijo Salomón, en el año 1.993.Recuerdo que Gustavo realizó la cesárea, admiré su seguridad y la confianza de María Eugenia en su compañero….No sé si yo lo haría,  estando en una tierra tan lejana  y existiendo varios riesgos por todos conocidos;  la cesárea afortunadamente fue todo un éxito, se logró traer al mundo un hermoso bebé llamado Salomón. Unas horas más tarde, Gustavo presentó un dolor lumbar intenso que lo mantuvo incapacitado durante varios días.

Gustavo me decía que no estaba interesado en hacer especialización, que había estudiado Medicina prácticamente dos veces porque cursó varios semestres en la Universidad de Guayaquil y luego en la Universidad de Caldas, no tenía mayores pretensiones, ni se comparaba con nadie, era un hombre auténtico y libre que  amaba el ejercicio profesional, especialmente la cirugía y compartía sus conocimientos  con  los médicos rurales que llegaban al Vaupés   y a su población  dedicó  los mejores años de su Vida.

Hasta siempre querido amigo Gustavo…………